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· ENCUENTROS DE ARTE JOVEN DE NAVARRA 2026

“Bayt” fue seleccionado en la convocatoria de 2026 de Encuentros de Arte Joven de Navarra, un programa organizado por el Instituto Navarro de la Juventud que tiene como objetivo promover la creatividad de las personas jóvenes a través de la tutorización, la producción, la exhibición y la difusión de la creación artística.

El proceso de la convocatoria culminaba con una exposición en el marco del festival. Para ello, debía presentar una nueva etapa del proyecto: una novedad, una evolución o, al menos, una forma diferente de abordarlo. En un primer momento, pensé en continuar con el proceso de documentación y explorar diferentes lugares y comunidades de Pamplona y Navarra que estuvieran atravesando situaciones de sinhogarismo. Sin embargo, había algo que no terminaba de convencerme. Quería hacer algo diferente y, sobre todo, dar todo el protagonismo —o, al menos, intentarlo— a las personas que había conocido a lo largo del proceso anterior.

Fue entonces cuando me di cuenta de que el objetivo principal de este proyecto no era «documentar el sinhogarismo», sino generar espacios seguros para las personas que lo sufren; espacios en los que pudieran contar lo que quisieran, sin que tuviera que ser necesariamente su propia historia. Se trataba de crear, poco a poco, un espacio de comunidad, escucha y colectividad. Así, Bayt continúa creciendo y abriéndose a nuevas posibilidades, sin un camino marcado de antemano. Es un proyecto en constante evolución, que se transforma a medida que avanza y que encuentra su rumbo en las personas que lo habitan, en lo que sucede y en todo aquello que todavía está por venir.

Así nace esta nueva etapa de Bayt: poniendo a sus verdaderos protagonistas en el centro y dando rienda suelta a su creatividad, ofreciéndoles la libertad de contar lo que quieran, de expresarse como les apetezca. Para ello, imprimí algunas fotografías del proyecto en gran formato, desde 90 × 60 cm hasta 180 × 120 cm, compré materiales plásticos y llevé a algunos de los chicos al espacio para que intervinieran el mural. La única indicación que recibieron fue: «No hay reglas».